Catálogo

“Creo que sólo debemos leer libros que muerdan y arañen. Si el libro que estamos leyendo no nos despierta como un golpe en el cráneo, ¿para qué molestarnos en leerlo? […] Lo que necesitamos son libros que nos golpeen como una desgracia dolorosa, como la muerte de alguien a quien queríamos más que a nosotros mismos, libros que nos hagan sentirnos desterrados a los bosques más lejanos, lejos de toda presencia humana, como un suicidio. Un libro debe ser el hacha que quiebre el mar helado dentro de nosotros.”

-Franz Kafka, 1904

 

 

 

cover

 

 

 

 

#1
El diario Down
enero 2016
Papel y eBook

 

Un par de horas después del nacimiento, la matrona que había estado presente en el parto me pidió que bajara al nido. Allí me esperaba una doctora junto al bebé, acostadito en una urna. El gesto sombrío de su cara no auguraba nada bueno. Me preguntó en qué hospital habían atendido a la madre durante el embarazo y si ya sabíamos algo.
–¿Algo de qué?
La doctora citó unas palabras para mí incomprensibles.
–Trisomía del 21.
–¿Qué significa eso?
–Síndrome de Down.
–Ya.
–Pero no estamos seguros. Solo tenemos sospechas.
Sospechas, pensé. Una palabra cortés para ocultar que están completamente seguros.
Después de tantos años haciendo malabarismos vitales sobre la cuerda floja, después de luchar contra fantasmas (unos imaginarios y otros demasiado reales), había llegado la hora de caer por enésima vez sobre el duro pavimento.

Un hombre frente a otra vida. La que nadie quiere imaginarse. Porque mientras esperamos a nuestro primer hijo, quién es capaz de proyectar una discapacidad. Quién es capaz de amar a ciegas, pavorosamente a ciegas. Quién es capaz de aceptar. Un hombre que sólo sabe escribir para salvarse. Para aprender a amar.

 

02-MEF-03_RAST_DEF_port

 

 

 

 

#2
Muerde ese fruto
julio 2016
Papel y eBook

 

–¿Qué te parece el tema del próximo número?

–No sé.

–Es genial.

–¿Hablar de los compañeros de la escuela?

–Hablar del pasado inmediato, el que no se recuerda por estar sumidos en lo cotidiano. En ese pasado se sepultan todas las aspiraciones y es la madre de todos los sueños y de todas las frustraciones. Quizá no lo sepas aún, pero diez años son una infinidad. Da tiempo para hacer naufragar dos o tres vidas por cabeza. Créeme. Dentro de otros diez la gente se volverá loca por contarles a sus amigos de la infancia o de la adolescencia lo mucho que han triunfado. Y lo hará, porque si no todos le darán por fracasado o por esnob. Sólo está permitido ser esnob cuando el triunfo es planetario, si no es una horterada.

Sin réplica.

Andrés vive en Ciudad, una urbe sin nombre en la que, cada día, un goteo incesante de suicidas deciden acabar con su vida. Andrés es redactor en el dominical del periódico: su especialidad es, pues, la frivolidad y la cultura de bajura. Andrés es un soltero que no está dispuesto a cambiar sus rutinas por una rutina en pareja.

Andrés no escribe sobre los suicidas. Esta semana el tema es: qué fue de tus compañeros de colegio. Andrés es un hombre de costumbres. Así que empieza a bucear en su propio pasado para cumplir el encargo. Amigos, mujeres que perdió, vuelven a su vida. Y el dichoso artículo que no se escribe. Y las noches en bares con isótopos radioactivos. Y los suicidas que no dejan de caer desde las azoteas.

Una distopía en una ciudad que son todas las ciudades en las que hemos (sobre)vivido: la historia de un hombre anónimo que somos todos nosotros.

 

 

 

 

 

#3
Cuando la noche te alcanza
abril 2017
Papel

 

La visión de un edificio a medio derruir ilustra con detalle nuestra forzosa subordinación a la historia y al tiempo. Ver un hogar arrasado por la bola de demolición, reconocer el mobiliario resquebrajado, colgando sobre los montones de escombros, y las paredes de un domicilio mancilladas por la intemperie, nos muestra el futuro mucho mejor que las teorías científicas, las conjeturas metafísicas o las mismas profecías.

 

«‘Cuando te alcanza la noche’ remite al pensamiento nocturno y a la desilusionada visión de la existencia que comparten filósofos como Schopenhauer o Cioran», afirma Joan M. Marín en el prólogo. «A sus ojos todo resulta cuestionable, ya sea una esencia metafísica o una nimiedad cotidiana; da igual que se trate de la religión, de la cosa pública o de la profesión política. Bajo su mirada taciturna y desencantada desfilan tanto las taras de la contemporaneidad (el consumo, las prisas) como las taras de siempre (el gregarismo, el señuelo de la patria). Cierto es que tampoco escapan las taras propias del ego (la vanidad, la charlatanería, la incapacidad para la felicidad)».

Pessoa tiene sucesor: una mirada sevillana y universal.

 

 

 

 

 

#4
Mala yerba
noviembre 2017
Papel

 

Y ella se agarraba al miedo.
—¿Crees que una atrae aquello a lo que teme?
—Creo que el temor es una pala que excava.
—¿Hacia dónde?
—Hacia uno.
—Llevo cavando toda la vida.
—Los rebeldes no paran de cavar.
—No soy rebelde.
—Todo es poco para ti.
—Vas a dejarme, ¿verdad?

 

Un hombre, tres historias de amor.

‘Mala yerba’ es una trilogía encubierta donde atendemos tres retazos de la vida del protagonista, Harry, un antiguo enfermo mental: tres historias de amor extremas a las que sólo podría haber sobrevivido alguien como él. Alguien que busca el amor pero que en cambio sólo encuentra más locura: trastornos obsesivos—compulsivos, depresión, psicosis.

Una historia de personajes desubicados, heridos de muerte y al margen de la normalidad que buscan desesperada e infructuosamente el amor. Hay algo de legendario en ellos, una carga de castigo a sangre y fuego que los convierte en una especie de héroes a fondo perdido.

Una novela de la que no se sale ileso.